Un importante equipo de profesionales, entre los que nos
encontrábamos, en el marco de una enriquecedora
colabortación ha llegado al fin propuesto de dar a conocer, de
una manera clara y sistematizada, el legado
de los edificios que se construyeron entre los años veinte y los
sesenta en el ámbito de los Colegios que promovieron la edición.
El trabajo se realizó como consecuencia de la reunión en
celebrada en Barcelona en Septiembre de 1994 del DO.CO.MO.MO
(Asociación para la Documentación y Conservación del Movimiento
Moderno) de la que surgiría la constitución del DOCOMOMO IBERICO.
Una de las tareas emprendidas por este organismo fue la catalogación
del patrimonio, edificios de indudable valor, referido sustancialmente
a la arquitectura racionalista y del Movimiento Moderno en la
Península Ibérica.
"Pocos son los arquitectos que desarrollan en Gijón su labor profesional
durante los años treinta. Prácticamente son sólo cuatro los que
realizan el noventa por ciento de las obras adscribibles a esta época,
si consideramos a los Busto como un sólo equipo de producción.
Éstos son Busto, Marín de la Viña, Cabello y García Rodríguez.
Los demás profesionales, que cuentan con una producción inferior
en número, no han dejado una huella tan marcada en la fisionomía
de la ciudad, pero sin ellos habrían faltado obras insustituibles
en ella. Baste recordar que Avelino Díaz y Fernández-Omaña es autor
del Monte de Piedad y Joaquín Ortiz García coautor de éste edificio
de viviendas en la Plaza de San Miguel.
Joaquín Ortiz es, sin duda, el mas vinculado ideológicamente
al racionalismo madrileño de la Generación del 25, tanto es así
que será el único arquitecto de Asturias que sufrirá, tras
la Guerra Civil, "suspensión total en el ejercicio público y
privado de la profesión en todo el territorio nacional, posesiones
y protectorado", viéndose en la necesidad de abandonar España y
exiliarse en Venezuela, perdiendo la región un profesional que
ya había dejado muestras de su calidad, sobre todo en la villa
de Llanes, cuyos trabajos son tan valorables en obra, como en el
propio sistema de representación de los documentos de proyecto.
El camino seguido por Manolo García Rodríguez (1898. t.1925)
será todo lo contrario, pues tras la contienda civil, se vinculará
al poder local, ejerciendo su actividad en la villa de Jovellanos,
simultaneándola con su actividad política local, en la que llegaría
a ser Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Gijón.
La mezcla de dos personalidades tan diferentes se aunarán en 1935..."
(fragmento de Edificio en la Plaza de San Miguel)
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